En febrero de 2009 se cumplieron 200 años del nacimiento de Charles Darwin, el naturalista que sentara las bases de la evolución de las especies, por el conocido proceso de selección natural. Por ello, en su momento, el periódico El Mundo realizó este magnífico especial, por otra parte muy didáctico.
Saludos evolucionados.
Sobre rock, ciencia, filosofía, internet y otros aspectos
Blog multitemático donde se exponen pensamientos y emociones de diversas facetas vitales...
11 de febrero de 2012
8 de febrero de 2012
Julio Demonio: ¡cocinando disco!
Queridos amigos, Julio Aparicio se encuentra grabando un nuevo disco, que al parecer llevará por nombre El mundo inocente. Este nuevo álbum será ya el cuarto en su trayectoria en solitario, y hay muchas razones para pensar que puede ser uno de los mejores.
Os dejo unas fotos del proceso de grabación, en Black Bunker Records.
Según indica el propio Julio, está previsto presentar el disco este mismo mes de febrero.
Más aquí.
Os dejo unas fotos del proceso de grabación, en Black Bunker Records.
Según indica el propio Julio, está previsto presentar el disco este mismo mes de febrero.
Más aquí.
Saludos grabados.
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Música
5 de febrero de 2012
"Con vistas a la autopista", de Julio Demonio
Un magnífico tema perteneciente a su disco El doble sentido, de 2010.
Saludos rockeros.
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Música
Entrevista a Josema Yuste
Queridos amigos, os dejo esta bonita entrevista, ideal para conocer un poco más al gran humorista Josema Yuste.
Saludos con muchas empanadillas.
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Entrevista
De mulas y torrentes
El retorno de la mula y el torrente es el título de una interesante reflexión que hace Daniel Rodríguez Herrera sobre el papel de eMule y similares, y en general sobre las redes P2P y los archivos compartidos, a raíz del cierre de Megaupload.
Saludos compartidos.
Saludos compartidos.
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Internet
27 de enero de 2012
"La torre": relato corto íntegro de Benjamín Ruiz
Lo que acaba de sucederme es tan extraño y asombroso que escapa a toda lógica. No es mi intención que lo que voy a relatar a continuación sea creído. Soy consciente de la suprema dificultad que encontrará el hipotético lector en dar crédito a tan extraordinarios hechos, pero sólo deseo dejar constancia de algo que ni yo mismo entiendo, y sin embargo debo contar por si algo me sucediese, ya que dentro de un rato voy a iniciar un viaje cuyo destino desconozco.
Empezaré por el principio. Hace una semana vine a Cantabria a pasar unos días de vacaciones. El mes de octubre es perfecto para visitar esta maravillosa tierra, cuyos bucólicos paisajes se tornan fantasmagóricos por el efecto de las nubes y la luz. Las hojas de los árboles se pintan de amarillo mientras se van dejando caer sin prisa, mecidas por el viento que las arrastra lejos en una parodia de la efímera vida humana.
Entré en la región por la montaña palentina, alojándome en el parador de Cervera de Pisuerga, lugar idílico y encantador donde los haya. Recorrí la ruta de los pantanos impregnándome de la soledad del lugar, tan necesaria para mi descanso mental y físico. Después de dos días de alojamiento, con las fuerzas repuestas gracias a los manjares y la tranquilidad que allí me ofrecieron, inicié mi andadura por la comunidad cántabra.
Empecé visitando Reinosa y sus alrededores, que me dejaron encantado con su belleza y la hospitalidad de sus gentes, solícitas y educadas. Después me desvié hacia el Valle de Liébana, donde, después de hartarme de comer a base de un recio cocido montañés en un mesón de Tama, entré en la histórica villa de Potes.
Aquí el tiempo transcurre despacio. Si no fuera por los autobuses de viajeros y el ambiente turístico en general, se diría que se ha parado. Sus calles empedradas conducen a monumentos emblemáticos como
Cuando hube pateado el pueblo de cabo a rabo, arranqué de nuevo el coche y me dirigí al parador de Fuente Dé, una estación invernal con teleférico incluido, en la entrada de los Picos de Europa, a
Cuando llegué al parador y me instalé en una habitación con vistas a la montaña, bajé a tomarme un café. Al cruzar el recibidor, en dirección al salón, vi en uno de los escritorios folletos turísticos y actividades culturales de la zona de Liébana. Uno de ellos me llamó la atención. En letras rojas y negras rezaba: EN POTES, EXPOSICIÓN DE BRUJERÍA Y TORTURA MEDIEVAL. TORRE DEL OREJÓN DE
Me pregunté intrigado cómo era posible que se me hubiera pasado en mi visita anterior, apenas dos horas antes. Leí atentamente el texto posterior mientras saboreaba un café cortado. El horario de visita era de diez de la mañana a dos de la tarde y de cinco de la tarde a nueve de la noche. Eché un vistazo al reloj: eran las seis y media. Si me daba prisa aún podía verla, ya que al día siguiente tenía previsto dirigirme hacia la costa, a San Vicente de
En la montaña, el crepúsculo es corto en otoño y la noche se echa encima sin avisar. Cuando llegué al pueblo casi había oscurecido y las farolas estaban encendidas. Dejé el vehículo en un gran aparcamiento al lado de
En el interior, una mujer de mediana edad y aspecto agradable vendía entradas y objetos de recuerdo. “Cerramos a las nueve”, me recordó. Yo asentí y vi en el reloj que eran casi las ocho. Tenía el tiempo justo. Ella se sentó en una silla tras el mostrador y siguió con la lectura de un libro.
Junto al mostrador, unas empinadas escaleras de madera ascendían hacia el primer piso. El edificio era antiquísimo. Me había parecido ver en el cartel de afuera que era del siglo XIII ó XIV. Desde luego la madera crujía como si se fuera a romper. El ambiente no podía ser más adecuado para la ocasión. Las paredes del descansillo del primer piso estaban adornadas con cuadros y figuras relacionadas con la magia negra y el satanismo. Había cuatro habitaciones y en todas ellas había vitrinas mostrando máscaras de brujos indios, calaveras y libros antiguos, entre los que reconocí el Malleus malleficarum, o Martillo de las brujas. Tras una urna de cristal, había una figura a tamaño natural que representaba al Diablo, con sus cuernos y patas con pezuñas y todo él recubierto de pelo. El típico macho cabrío que tan bien representara Goya en su cuadro.
En las paredes colgaban grabados de torturas a personas acusadas de ser brujas, signos del zodíaco o pinturas de distintos demonios del infierno de Dante. En una habitación particularmente horrible, se exponían los conjuros y ritos de magia negra de Haití. Allí había muñecas atravesadas por alfileres, con una foto de la desafortunada persona hacia la que iba dirigido el hechizo y un trozo de prenda interior. También tarros con formol que guardaban el corazón de algún animal, con la correspondiente fotografía. Huesos ennegrecidos a causa del fuego, cruzados en forma de equis sobre una familia entera. Había un hechizo particularmente curioso, que según contaba el comentario escrito al lado, no había conseguido actuar sobre la supuesta víctima. Se trataba de una pastilla de jabón y una foto de un niño, envueltas ambas en una pequeña red de malla. La pastilla se arrojaba al río o al mar y cuando la acción del agua desgastaba el jabón, se iba produciendo la enfermedad del niño, hasta la inevitable disolución de la pastilla y la paralela muerte. Sin embargo, la naturaleza había sido piadosa y había arrojado a la orilla el conjuro, que se veía a medio consumir y la foto borrosa. La víctima había salvado la vida.
Pero lo que más me impresionó fue la figura de cera de una niña vestida de blanco y metida en un pequeño ataúd de cristal. En una inscripción se leía en italiano: REPRESENTACIONNE EN CERA DI UNA BIMBA MORTA. GERMANIA, 1700.
La niña aparentaba un par de años y era tan real con sus ojos de cristal, que parecían mirarme, que me asustó lo suficiente, como para salir de la estancia y subir al segundo piso. En éste, todas las habitaciones estaban dedicadas a
Allí había máquinas como el garrote vil, la guillotina, la silla de clavos (de punta roma para que el sufrimiento fuera más lento), garfios, tenazas, caperuzas de metal para comprimir la cabeza. Las mujeres tenían reservado el cinturón de castidad y
En ese segundo piso, al igual que en el primero, no había persona alguna salvo la mía propia. Supuse que lo avanzado de la tarde sería el motivo de tan poca animación, aunque en realidad esto no me molestó, ya que me permitía la contemplación de lo que allí se exponía sin tener que aguantar molestos comentarios o risas de gente poco respetuosa.
Poco a poco fui perdiendo la noción del tiempo, fascinado con los comentarios sobre tal o cual aparato. En concreto me llamó la atención uno sobre la guillotina. Decía que en la época de la revolución francesa, los médicos habían descubierto (y esto lo corroboraba la ciencia actual) que cuando una cabeza era segada por la hoja de metal, aún tenía conciencia durante dos o tres segundos de que había sido separada del cuerpo. El dato me impresionó y me puse a imaginar qué pensamientos tendrían en ese corto lapso de tiempo. ¿Maldecirían a sus verdugos? ¿Los maldecirían? ¿Solicitarían la ayuda de Dios?
El tercer piso estaba cerrado al público, lo que significaba que allí se acababa la visita. Me disponía a bajar cuando en ese momento se apagó la luz eléctrica. Las estancias quedaron tenuemente iluminadas por las velas, lo que hizo que el ambiente se volviese más espectral si cabe. Me quedé un momento quieto, aguzando el oído, y escuché alarmado cómo se oía cerrar la puerta del torreón de un portazo y cómo instantes después el pesado cerrojo la bloqueaba...
Eché un vistazo a la esfera luminosa de mi reloj y vi que sólo eran las nueve menos diez. ¡No era posible! ¡Estaban cerrando antes de tiempo y sin avisar! La vendedora de las entradas debía haberse olvidado de mí y sin verificar si quedaba alguien dentro, había cerrado antes y se había marchado.
Bajé a toda prisa los escalones dentro de mi limitada visión, ya que las llamas de las velas provocaban muchas sombras, mientras voceaba intentando hacerme oír. La precipitación me hizo tropezar y caer rodando escalera abajo. Cuando me detuve en el rellano del primer piso conseguí levantarme lentamente. Por fortuna, no tenía ningún hueso roto, pero sí un buen número de contusiones y magulladuras. Seguí bajando más despacio esta vez hasta llegar hasta la puerta. Tenía la llave echada y no se podía abrir desde dentro. Por supuesto, la idea de intentar tirarla abajo ni se me pasó por la cabeza ya que era de madera maciza y jamás lo hubiera conseguido con el cuerpo dolorido por la reciente caída.
Subí de nuevo al primer piso para examinar las ventanas. Éstas eran estrechas como las troneras de un castillo y estaban cerradas con postigos. Aunque era imposible pasar el cuerpo de un hombre por esas rendijas, acerqué mi cara a una de ellas y pedí auxilio a grandes voces, por si alguien me oía desde el exterior. Fue en vano. Todo estaba solitario y no pasaba ni un alma por el callejón. Poco a poco fui tomando conciencia de que estaba encerrado en la torre y tendría que pasar la noche allí hasta que viniesen a abrir al día siguiente.
Me es imposible describir el terror que pasé en la torre durante la noche. Intenté encender las luces eléctricas, pero no vi interruptores por ningún sitio. Supuse que la luz la cortaban directamente desde la caja de fusibles, pero fui incapaz de encontrarla, ni delante ni detrás del mostrador. Me imaginé apesadumbrado que estaría situada en la fachada del edificio.
Las luces de las velas se fueron apagando al consumirse éstas. Maldije a la vigilante por no subir ni siquiera a apagar las llamas para evitar un posible incendio, con lo que me hubiese visto, pero luego comprendí que posiblemente a ella le daría miedo subir sola a esas horas de la noche. En cualquier caso, ya no había solución.
Al quedarme completamente a oscuras sentí un terror total. Intenté dormirme sentado en una silla en el primer piso, pero no lo conseguí. En parte debido a mi sobreexcitada imaginación y en parte por los crujidos que producía la madera antigua al asentarse. Las imágenes en mi mente de todo lo que acababa de ver, en especial de la niña de cera muerta, me torturaban constantemente, produciéndome un horror difícil de superar. No me avergonzaré al confesaros que me castañeteaban los dientes y me temblaban las manos. Durante la vigilia recordé viejas oraciones no recitadas desde la infancia y las musité en susurros, procurando tranquilizar mi corazón. No voy a cansaros con más detalles de tan tenebroso asunto, sólo os diré que al final amaneció el día y yo seguía muerto de miedo en el mostrador de la taquilla.
Pero escuchad, porque ahora viene lo realmente aterrador de la situación en que me encuentro. El cerrojo de la puerta comenzó a moverse sobre las ocho de la mañana. Alguien trasteaba con la llave. Yo me lancé hacia la puerta, deseoso de salir de allí de una vez y de paso darle una buena reprimenda a la persona que me había dejado encerrado.
La puerta se abrió y penetró la luz de la mañana. Una silueta se recortó en el marco. Era un hombre que vestía con extrañas ropas, como los soldados de antaño. Al verme se asustó como si hubiese visto un fantasma y se fue corriendo por el callejón como alma que lleva el diablo. Yo salí a la calle, totalmente perplejo por lo sucedido y me volví para mirar la fachada del torreón. Estaba cambiado, era diferente. El cartel de la exposición ya no estaba allí, ni la figura de cartón piedra de Nostradamus. La torre en sí se veía más nueva, más lustrosa. La piedra brillaba y no estaba tan oscura como el día anterior.
Seguí andando por el callejón hasta que salí a la vía principal del pueblo. Todo estaba cambiado. No había un solo vehículo, de ningún tipo. Las calles estaban silenciosas, sin paseantes, y se veían distintas, más pequeñas y estrechas. Me di cuenta de que el puente sobre el río era de madera cuando el día anterior era de piedra y por su superficie circulaban coches. El asfalto había desaparecido y en su lugar sólo había tierra y piedras.
Me encontraba atónito por todo lo que veía a mi alrededor. Me dirigí al aparcamiento donde estaba mi coche y vi que no sólo no había ningún vehículo allí, sino que no existía aparcamiento y el solar lo ocupaba un cementerio anexo a una pequeña iglesia románica que se erguía en el lugar donde hasta ayer estaba
Allí acababan los límites de la villa. No había más casas, ni edificios, ni carretera a Fuente Dé. Mi sorpresa se iba transformando en asombro. ¿A dónde había ido a parar yo, después de la infernal noche en la torre? ¿Por qué todo estaba tan cambiado? ¿Dónde estaba todo el mundo?
Un tañido de campana de la iglesia románica me sacó de mis pensamientos. Por un sendero cercano vi dos siluetas que se dirigían al templo. Eran dos viejas que vestían de negro y que abriendo la puerta de la iglesia entraron en ella. Yo hice lo mismo y cuando estuve dentro los pocos parroquianos que allí había me miraron con curiosidad, de arriba abajo. Después volvieron a lo suyo, escuchando al sacerdote que impartía misa. Observé con curiosidad que lo hacía en latín. Me senté en uno de los bancos de madera, apesadumbrado. Mi mente por fin aceptó lo inevitable: estaba en un tiempo anterior al mío.
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Hace dos días que me sucedieron estos hechos. He podido averiguar que estoy en el año del señor de 1478. La peste ha diezmado la población de la villa de Potes y
(Manuscrito encontrado entre las ruinas de
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Benjamín Ruiz
17 de enero de 2012
Uriah Heep: gran concierto en Madrid
Queridos amigos, por falta de tiempo no os he comentado antes un magnífico concierto de Uriah Heep al que asistí en 2010. En efecto, los Heep tocaron en octubre de 2010 en la sala Heiheken, en Madrid, y como Banquerillo y yo somos grandes fans de esta banda, ni cortos ni perezosos nos cogimos el BMW y nos fuimos a la capital de este maltratado país.
Tengo que reconocer una cosa que me resulta un tanto incómoda, y es que de los Heep me apasiona TODA su discografía, con excepción de los dos últimos discos editados hasta el momento. Esos dos últimos discos, fueron ya grabados con su nuevo baterista, el amigo Russell Gilbrook, (quien lleva en la banda desde 2007), y son Wake the sleeper (2008) y Into the wild (2011). Como yo los ví en 2010, este último disco aún no existía. Y es que creo que, con todos los respetos, este batería no es el apropiado para sustituir al gran Lee Kerslake, lo encuentro con un estilo demasiado agresivo para el planteamiento musical de la banda. No digo que Gilbrook sea mal músico, sólo que no es el adecuado para la banda de Box. De hecho, estos dos últimos discos son los menos "Heep" de todos; el estilo de la banda se ha diluido un poco; creo que a dichos trabajos les falta algo de inspiración, aunque no lleguen a ser malos. En cualquier caso, es sólo mi opinión.
De todas formas, no es lo mismo escuchar un disco que un concierto, y Banquerillo y yo disfrutamos a tope del mismo. Por desgracia llegamos justos de tiempo, y no me pude situar en las primeras filas, como acostumbro, pero bueno... nos situamos relativamente cerca del escenario. Además la sala es muy acogedora; yo le tengo un gran cariño por haber visto en ella a los Magnum, nada más y nada menos.
El concierto fue estupendo, con un gran sonido y unos músicos completamente inspirados, especialmente el maestro Box y esa voz preciosa llamada Bernie Shaw, dos personas por las que no parece pasar el tiempo. Evidentemente la banda tocó bastantes temas de su (en ese momento) último disco, pero también es cierto que descargaron un porrón de clásicos, y de ellos van sobrados...
Un concierto, en fin, en que Carletes y yo disfrutamos como críos. ¡Finalizada la actuación, le pude hacer una foto papel con el repertorio de temas, que mostraba orgulloso y feliz el colega que se hizo con él! Lo comprobáis en la siguiente imagen:
Yo, los dos temas que más disfruté fueron Gypsy y Return to fantasy, clásicos entre clásicos... Pero vaya, toda la descarga fue muy emotiva. Y es que los Heep no sólo son una de mis bandas favoritas, sino que además son una de las primeras que incorporé a mis gustos musicales, y a mi colección de Cds; recuerdo haber comprado muchos de ellos en los primeros años noventa...
Entre el público asistente, y también al acabar el concierto, Juan Carlos se encontró con varios amigos que conocía a través del Clube de Adictos a Deep Purple (CADP), que como muchos sabréis es el club de fans oficial de Deep Purple en España. Con ellos nos hicimos unas bonitas fotos:
Esta era la segunda vez que yo veía a los Heep, pues la primera fue a finales de 1996, en Madrid también. Y debo "confesar", que en aquella primera ocasión disfruté aún más, por varios motivos. En aquel lejano concierto de 1996, me acompañó el irreductible Luki, quien dijo más o menos, tras aquel concierto: "Bueno, ya hemos visto a otra banda legendaria...".
También en aquel concierto conocí personalmente a Mariano Muniesa, excelente periodista musical (gran especialista en rock), aunque de ideas políticas diametralmente opuestas a las mías, como podéis ver en su blog.
Mis discos favoritos de los Uriah Heep son:
-Demons and wizards (1972)
-Sweet freedom (1973)
-Wonderworld (1974)
-Return to fantasy (1975)
-High and mighty (1976)
-Firefly (1977)
-Fallen angel (1978)
-Abominog (1982)
-Raging silence (1989)
-Sonic origame (1998)
No dejéis de visitar la magnífica web oficial de estos magos de la música.
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Música
31 de diciembre de 2011
"Mi vida en otros planetas", de Julio Demonio
Primer tema de su tercer disco, y para mí uno de los mejores de toda su trayectoria.
Saludos acústicos.
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30 de diciembre de 2011
Amigos de muchos años
Siempre me ha gustado observar cómo evoluciona la amistad. Ver cómo se comporta la gente con el paso de los años, comprobar cómo le va a cada uno con su vida...
Tengo la suerte de tener un bonito (y además relativamente amplio) grupo de buenos amigos. Es una amistad que creo haber cultivado, con menor o mayor acierto.
El otro día Banquerillo y yo organizamos un almuerzo con algunos de estos amigos, y pasamos un bonito día. No estaban todos los que eran (pues faltaban muchos: JB, Francis, Topo, Barbas, Duro, Tapia... y un largo etc) pero eran todos los que estaban...
En esta ocasión, las personas que nos juntamos están relacionadas de una forma u otra con la música rock.
Os dejo unas fotos de esa comida.
Tengo la suerte de tener un bonito (y además relativamente amplio) grupo de buenos amigos. Es una amistad que creo haber cultivado, con menor o mayor acierto.
El otro día Banquerillo y yo organizamos un almuerzo con algunos de estos amigos, y pasamos un bonito día. No estaban todos los que eran (pues faltaban muchos: JB, Francis, Topo, Barbas, Duro, Tapia... y un largo etc) pero eran todos los que estaban...
En esta ocasión, las personas que nos juntamos están relacionadas de una forma u otra con la música rock.
Os dejo unas fotos de esa comida.
A todos ellos, gracias por ser mis amigos.
Saludos amistosos.
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Amigos
11 de diciembre de 2011
Entrevista en televisión a Julio Demonio
Queridos amigos, os dejo la entrevista que le hicieron a Julio el otro día en Canal Fiesta. Aunque el sonido no es bueno, creo que merece la pena disfrutarla.
Recordaros que Julio Ángel ya está cocinando su próximo y cuarto disco.
Si queréis una entrevista en profundidad (y con muy buen sonido), os puedo pasar la que le hicieron hace algún tiempo en una radio de Jaén (archivo mp3).
Saludos acústicos.
Recordaros que Julio Ángel ya está cocinando su próximo y cuarto disco.
Si queréis una entrevista en profundidad (y con muy buen sonido), os puedo pasar la que le hicieron hace algún tiempo en una radio de Jaén (archivo mp3).
Saludos acústicos.
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Música
28 de noviembre de 2011
Una bonita web sobre la película de Barón Rojo
La película que se está haciendo sobre Barón Rojo parece que tiene buena pinta...
Noticias sobre dicha película, (e incluso un pequeño adelanto de cómo será), las tenemos en esta web creada para la ocasión.
Interesante, esto de hacer una película del grupo.
Saludos rockeros.
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